miércoles, 3 de octubre de 2007

Promoción Derechos Humanos

LA PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA
CONTRA LAS MUJERES: UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS Y TODAS
La violencia contra las mujeres afecta a todos y a todas, no sólo a las víctimas directas. Cuando una madre es maltratada, sus hijos sufren; cuando una niña es abusada, los padres y otros familiares se ven afectados; cada vez que se daña a una mujer, toda su comunidad siente las repercusiones del trauma.
Los países y las sociedades no sólo pagan consecuencias sociales y emocionales por la violencia contralas mujeres, sino también consecuencias económicas. Las pérdidas, en términos de productividad y atención médica, derivadas de la violencia contra las mujeres cuestan miles de millones de dólares cada año.
Dado que la violencia contra las mujeres afecta a todas las personas, su eliminación también es responsabilidad
de todos y todas. Dado que la mayoría de los perpetradores de violencia de género son hombres, ellos tienen una función sumamente importante que cumplir en la erradicación de la violencia contra las mujeres.

¿QUÉ PODEMOS HACER?
Creer y apoyar a las víctimas de violencia contra las mujeres
Uno de los mitos dominantes acerca de la violencia de género es que las víctimas a menudo realizan falsas
acusaciones contra hombres que no les agradan. Si bien es posible que esto suceda en ocasiones, la realidad
demuestra que la mayoría de esas denuncias son verdaderas. La mayoría de las víctimas de la violencia contra
las mujeres no tienen mucho que ganar al hacer públicas sus historias; en todo caso, en casi todos los países,
su posición social disminuye y pueden enfrentar un mayor riesgo de violencia. Se requiere de mucho coraje y
fortaleza para que una mujer dé un paso adelante e identifique a su agresor.
Cuando se nos presenta un caso de violencia, de manera personal o profesional, es importante que dejemos de lado nuestro escepticismo y atendamos las necesidades prácticas y emocionales de la persona. Todos y todas podemos cambiar la situación si dejamos de revictimizar a las mujeres con nuestra negación y opiniones.
Ayudar a crear conciencia sobre el problema
En los últimos dieciséis años, hemos avanzado a pasos agigantados para dar mayor visibilidad a la violencia contra las mujeres en el mundo entero. Numerosas ONG de América Latina han desarrollado campañas exitosas a nivel local y nacional y han ayudado a instruir a la prensa y al público sobre la dinámica de la violencia hacia las mujeres. Es evidente que falta mucho más por hacer. No sólo hay que crear conciencia a través de la educación pública; todos y todas tenemos un papel que desempeñar y por ello hay que discutir este asunto entre los miembros de nuestra familia, amigos y amigas y colegas. Muchas personas no creen que sea problema en realidad hasta que escuchan la verdad de alguien en quien confían y a quien respetan.
Abogar por leyes y políticas que protejan a las víctimas.
Se ha trabajado mucho en la creación de leyes para proteger a las mujeres contra la violencia que se ejerce hacia ellas. Muchas de estas leyes necesitan ser reformadas constantemente y pueden ser mejoradas. Uno de los principales desafíos que enfrentan los países de América Latina es la falta de recursos y de voluntad política y social para aplicar estas leyes.
Como ciudadanos y ciudadanas, tenemos la obligación de exigir que los gobiernos rindan cuentas sobre el financiamiento adecuado a políticas que se han creado para proteger a las mujeres contra la violencia.
Asimismo, tenemos que hacer que nuestras voces sean escuchadas para garantizar que el problema se trate con seriedad y no quede sólo en palabras.
También es importante garantizar que las instituciones a nivel local introduzcan y hagan cumplir políticas de tolerancia cero para proteger a las mujeres contra el acoso y la violencia. Todos y todas podemos tener voz y voto acerca de lo que ocurre en nuestros países, municipios, lugares de trabajo, escuelas y lugares de culto.
Considerar a todas las víctimas, incluyendo las poblaciones con limitado acceso a servicios
No obstante todos los avances realizados en numerosos países en los últimos dieciséis años, uno de los problemas frecuentes es la falta de atención y servicios para las poblaciones marginadas. Debido a problemas complejos, en los que se incluye la pobreza, las barreras culturales y lingüísticas y un contexto de múltiples opresiones, muchas mujeres no han tenido acceso siquiera a la asistencia mínima disponible para sus semejantes más privilegiadas.
A medida que avanzamos en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, es imprescindible que no sigamos olvidando a las mujeres más necesitadas, en especial las mujeres indígenas o de minorías étnicas, las migrantes, las que viven en pobreza extrema y en zonas rurales, las mujeres discapacitadas o VIH positivas y aquellas con orientaciones sexuales diferentes.
LOS HOMBRES PUEDEN:

Reflexionar y actuar
Los cambios comienzan por casa, y los hombres necesitan
evaluar su propio comportamiento y costumbres para saber si
contribuyen a acabar con la violencia o a perpetuarla. Muchos
hombres que no son físicamente violentos han ejercido alguna
forma de violencia (verbal, psicológica o sexual) en algún
momento de su vida; y la mayoría de ellos no hace nada para
detener a otros hombres maltratadores.
Los hombres pueden comenzar haciéndose preguntas tales
como: ¿De qué manera trato a las personas a mi alrededor (hijos/
as, pareja, compañeros/as de trabajo, vecinos/as)? ¿De alguna
manera estoy siendo controlador o maltratador? ¿Contribuyo al
sexismo al reirme con chistes sexistas o repetirlos?
Involucrarse como testigo
Un testigo es un miembro de la familia, un amigo, un compañero
de clases, un compañero de equipo o un compañero de trabajo:
cualquier persona, hombre o mujer, que tenga una relación con
alguien que sea maltratador o esté sufriendo maltrato. Si bien
los testigos no son los blancos principales o las víctimas de la
violencia, sí se ven afectados por encontrarse cerca de ella.
Los testigos pueden prevenir, interrumpir o intervenir en las
conductas abusivas de incontables maneras, que en su mayoría
entrañan poco o ningún riesgo de confrontación física. El
objetivo es crear una cultura de pares en la cual la violencia de
género sea socialmente inaceptable. Este clima proporcionaría
un fuerte freno a la violencia. Los individuos que actuasen de
manera abusiva sufrirían pérdida de respeto, de amigos y de
estatus, junto con la gran probabilidad de recibir sanciones
tanto legales como no legales. Facultar a los testigos varones
para que manifiesten su oposición a las conductas violentas
conducirá a nuevas normas de comportamiento adecuado y
respetado.
En Brasil, el Instituto Promundo ha ejecutado el Programa H, que alienta a varones jóvenes a cuestionar las “normas” tradicionales asociadas a la masculinidad y promueve tanto la discusión como la reflexión sobre los “costos” de la masculinidad tradicional así como sobre las ventajas de las conductas de igualdad de género, tales como una mejor atención para su propia salud.
El Programa H, replicado en todo mundo, utiliza talleres educativos, campañas sobre estilos de vida, enfoques innovadores para atraer a varones jóvenes a los centros sanitarios y emplea una metodología de evaluación de impacto sensible a la cultura.
http://www.promundo.org.br.
En Nicaragua, la Asociación de Hombres contra la Violencia ha organizado decenas de talleres y charlas con los campesinos y jóvenes en barrios pobres.
Lleva a cabo anualmente la Campaña de la Cinta Blanca y ha organizado encuentros nacionales a los cuales han asistido cientos de hombres de todo el país.
Servir de mentor o de modelo de conducta Proporcionar modelos de conducta y mentores a varones jóvenes y niños puede ser una manera vital y eficaz de combatir la violencia contra las mujeres. Algunas organizaciones que trabajan con hombres usan modelos de conducta para llegar a su audiencia; algunas campañas convocan a celebridades o héroes del deporte para sus afiches y material de difusión, mientras que otras muestran a hombres comunes y corrientes
expresando colectivamente su preocupación sobre la violencia contra las mujeres.
El hecho de que un hombre sea mentor o modelo depende de la relación que tenga con otros hombres y otros niños en su vida. Los modelos a seguir sirven de ejemplo de conductas y
actitudes positivas hacia las mujeres y niñas para aquellos en su entorno y a través de sus acciones manifiestan alternativas respetuosas y no violentas. Los mentores también pueden
servir de ejemplo, y desempeñar un papel primordial en la vida de otros. Son quienes cuidan de otras personas, maestros, entrenadores, jefes, entre otros, y ayudan a guiar a hombres y
niños para que no se conviertan en personas violentas.
Trabajar en alianzas Además de trabajar consigo mismo, de tomar medidas como testigos y de servir de ejemplo, los hombres pueden ayudar a prevenir la violencia contra las mujeres trabajando en alianza con ellas.
Puesto que los hombres gozan de mayor poder económico, político y social que las mujeres, la mejor manera
para que actúen como aliados en la prevención de la violencia es utilizar los privilegios que gozan por razones de género, en todas las formas posibles. En particular, pueden intentar modificar las políticas y condiciones que contribuyen a la violencia contra las mujeres y su opresión.
Los hombres que trabajan como aliados ven los beneficios de la igualdad de género y social en sus propias vidas y en la vida de las mujeres a su alrededor. Ser un aliado también significa ser responsable ante las mujeres y reconocer su liderazgo en materia de prevención de la violencia. Por ser el blanco más frecuente de la violencia de género, las mujeres deben seguir ejerciendo su liderazgo en este tema y en el movimiento de justicia de género. Es esencial que los hombres, como aliados, escuchen a las mujeres y aprendan de ellas y rindan cuentas sobre el modo en que utilizan sus privilegios.
Parte de la información de esta hoja informativa ha sido adaptada de Online Toolkit for Working with Men and Boys, producido por Family Violence Prevention Fund. Para más información, visite http://toolkit.enabuse.org/Home

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